domingo, 3 de octubre de 2010

Noche oscura

Noche oscura
de San Juan de la Cruz

En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que el alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!

En mi pecho florido
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

------------------------------------------
Al parecer, de ahora en adelante, voy a estar posteando los poemas que leo en clase y en los que me tengo que concentrar. Éste, creo es muy bello. No tiene nada que ver conmigo, ya que el misticismo religioso nomás no se me da, pero tiene un alto grado de valor estético.

Deséenme suerte, la escuela es una cosa peligrosa.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Soneto XIII

Soneto XIII
de Garcilaso de la Vega

A Dafne ya los brazos le crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos qu’el oro escurecían;

de áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros que aun bullendo staban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!

-------------------------------------------

Amor roto, amor perdido, amor transformador. Tengo que escribir un ensayo acerca de este soneto y de su filosofía amorosa. No sé qué hacer. No sé yo de estas cosas.

martes, 13 de julio de 2010

La reina

La reina
de Pablo Neruda


Yo te he nombrado reina.
Hay más altas que tú, más altas.
Hay más puras que tú, más puras.
Hay más bellas que tú, hay más bellas.
Pero tú eres la reina.
Cuando vas por las calles
nadie te reconoce.
Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira
la alfombra de oro rojo
que pisas donde pasas,
la alfombra que no existe.

Y cuando asomas
suenan todos los ríos
en mi cuerpo, sacuden
el cielo las campanas,
y un himno llena el mundo.

Sólo tú y yo,
sólo tú y yo, amor mío,
lo escuchamos.

------------------------------------------
Por haberte soñado hace tan poco, por esperar el nuevo día que se asoma entre libros viejos colmados de sabiduría, por abril, agosto y todas las primaveras que se me resbalan cuando me acuerdo de ti, y de tu pelo.

viernes, 11 de junio de 2010

El último amor

El último amor
de Vicente Aleixandre

I
Amor mío, amor mío.
Y la palabra suena en el vacío. Y se está solo.
Y acaba de irse aquella que nos quería. Acaba de salir. Acabamos de oír
cerrarse la puerta.
Todavía nuestros brazos están tendidos. Y la voz se queja en la garganta.
Amor mío...

Cállate. Vuelve sobre tus pasos. Cierra despacio la puerta, si es que no quedó bien cerrada.
Regrésate.
Siéntate ahí, y descansa.
No, no oigas el ruido de la calle. No vuelve. No puede volver.
Se ha marchado, y estás solo.
No levantes los ojos para mirarlo todo, como si en todo aún estuviera.
Se está haciendo de noche.
Ponte así: tu rostro en tu mano.
Apóyate. Descansa.
Te envuelve dulcemente la oscuridad, y lentamente te borra.
Todavía respiras. Duerme.
Duerme si puedes. Duerme poquito a poco, deshaciéndote, desliéndote
En la noche que poco a poco te anega.
¿No oyes? No, ya no oyes. El puro
Silencio eres tú, OH dormido, OH abandonado,
OH solitario.
¡OH, si yo pudiera hacer que nunca más despertases!

II
Las palabras del abandono. Las de la amargura.
Yo mismo, sí, yo y no otro.
Yo las oí. Sonaban como las demás. Daban el mismo sonido.
Las decían los mismos labios, que hacían el mismo movimiento.
Pero no se las podía oír igual. Porque significan: las palabras
Significan. Ay, si las palabras fuesen sólo un suave sonido,
Y cerrando los ojos se las pudiese escuchar en el sueño...

Yo las oí. Y su sonido final fue como el de una llave que se cierra.
Como un portazo.
Las oí, y quedé mudo.
Y oí los pasos que se alejaron.
Volví, y me senté.
Silenciosamente cerré la puerta yo mismo.
Sin ruido. Y me senté. Sin sollozo.
Sereno, mientras la noche empezaba.
La noche larga. Y apoyé mi cabeza en mi mano.
Y dije...
Pero no dije nada. Moví mis labios. Suavemente, suavísimamente.
Y dibujé todavía
El último gesto, ese
Que yo ya nunca repetiría.

III
Porque era el último amor. ¿No lo sabes?
Era el último. Duérmete. Calla.
Era el último amor...
Y es de noche.
-------------------------------------------------------

Este es un re-post. Lo encontré muy adecuado a como me siento ahora. Sólo puedo decir que es de noche.

domingo, 23 de mayo de 2010

Soneto Amoroso 6

Soneto Amoroso 6
Rubén Bonifaz Nuño

Te lo habrán dicho ya: que nadie muere
de ausencia, que se olvida, que un lamento
se repara con otro, y es el viento
o la raya en el agua que se hiere.

Y esta sed miserable que no quiere
perderte, acabará; y el pensamiento
por tanto tiempo tuyo, en un momento;
aunque hoy se aferre y grite y desepere.

Si todo se ha de ir, ¿por qué llegaste?
¿Por qué, si no me quieres, me has querido?
¿me has curado tan sólo para herirme?

Así fue; te tuviste y me dejaste;
nada me quedará: te he recibido
no más que para verte y despedirme.
-----------------------------------------------------

Estoy sola porque quiero, porque así lo prefiero, porque después de malas relaciones necesito curarme de espantos y alejarme de las personas. Pero te quiero de todas maneras, te quiero como inspiración y te quiero como sentimiento alejado. Te quiero de lejos, como a la bruma y a la niebla. Te quiero porque no me conoces... porque quizás nunca lo harás y eso me consuela.

sábado, 8 de mayo de 2010

Acaso una palabra [2]

Acaso una palabra, 2
de Rubén Bonifaz Nuño

No sé. Todas las noches te he soñado;
por eso sufriré todos los días.
No lo puedo evitar; tú lo decías:
no lo olvida el corazón cuando se ha dado.

En el aire se mueve un desolado
olor a tiempo ausente. Las vacías
horas se van sin allma. ¿Lo sentías
al decirlo? No sé. Pero ha pasado.

Duermo: pesa mi amor sobre la palma
de tus manos, seguro como nave
por la corriente en paz que la nivela.

O la angustia de golpe me desarma;
barco sin playa soy, puerta sin llave,
soledad sin espejo: estoy en vela.

-----------------------------------------

Como no sé que sentir, dejo que otros hablen por mí.

domingo, 18 de abril de 2010

Cuerpo entero

Cuerpo entero
de Ulalume González de León

Separar el tacto de las manos
hacia un repertorio disidente
de ejercicios de menos

Tocar sólo tu voz.
Después: sólo tu olor.
Después: sólo tu luz.

Después:
lo inacabado en tu presencia
un desconocimiento.

Y volver a calzarme el tacto
para tocar tu cuerpo
para tocar en tu desnudo
lo desnudo también de desnudez.

------------------------------------------------
Prefiero no hablar. No tengo ganas de exponerme con peroratas de amores imposibles y pasiones compungidas.

lunes, 12 de abril de 2010

Sonetos de la muerte III

Sonetos de la muerte
de Gabriela Mistral

III

Malas manos tomaron tu vida desde el día
en que, a una señal de astros, dejara su plantel
nevado de azucenas. En gozo florecía.
Malas manos entraron trágicamente en él...

Y yo dije al Señor: ?«Por las sendas mortales
le llevan. ¡Sombra amada que no saben guiar!
¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales
o le hundes en el largo sueño que sabes dar!

»¡No le puedo gritar, no le puedo seguir!
Su barca empuja un negro viento de tempestad.
Retórnalo a mis brazos o le siegas en flor».

Se detuvo la barca rosa de su vivir...
¿Que no sé del amor, que no tuve piedad?
¡Tú que vas a juzgarme, lo comprendes, Señor!

----------------------------------------------------
A veces el amor duele, casi siempre la pérdida duele.

Tú ya no me dueles, pero a veces, cuadno hace frío, o va a llover, te siento en mi rodilla, como una vieja herida de guerra y agradezco a quien me escuche que hubo un día en que nos vivimos.

domingo, 28 de marzo de 2010

Despecho

Despecho
de Juana de Ibarbourou

¡Ah, qué estoy cansada! Me he reido tanto,
tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto;
tanto, que este rictus que contrae mi boca
es un rastro extraño de mi risa loca.

Tanto, que esta intensa palidez que tengo
(como en los retratos de viejo abolengo)
es por la fatiga de la loca risa
que en todo mi cuerpo su sopor desliza.

¡Ah, qué estoy cansada! Déjame que duerma;
pues, como la angustia, la alegría enferma.
¡Qué rara ocurrencia decir que estoy triste!
¿Cuándo más alegre que ahora me viste?

¡Mentira! No tengo ni dudas, ni celos,
Ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos,
Si brilla en mis ojos la humedad del llanto,
es por el esfuerzo de reirme tanto...
---------------------------------------------------------

Toca el poema del mes. He estado ocupada, cansada, insomne. He estado haciendo tareas, y caminando, y pensando, y, a veces, escribiendo. He estado recordando, sin ganas, como volver a desdibujar ese rostro de antaño.

domingo, 21 de febrero de 2010

No-poema


Hoy no hay poema.


Mañana no habrá poema.

Quizás no encuentre otro poema para compartir.

Estoy ocupada y no tengo tiempo
para preocuparme de poemas insensatos
cuya rima no puedo dejar de repetir.

No esperes otro poema,
otra rima, otro verso,
no esperes una stanza más
ni el recuerdo primigenio de un hiperbatón;

no esperes otro poema,
no esperes otra plegaria, ni otra oración.

Hoy no hay poema. Mañana, tampoco habrá.