miércoles, 27 de marzo de 2013

Otras vidas, otros mundos y al final un poema de amor


Otras vidas, otros mundos y al final un poema de amor
de Bob Hicok, trad. de Daniela Birt

Mi mano izquierda vivirá más que mi derecha. Los ríos
de mis palmas me lo anuncian.
Nunca le discutas a los ríos. Nunca esperes que tus vidas terminen
al mismo tiempo. Creo

que rezando, creo que aplaudiendo es como las manos sufren. Yo creo
que permanecer despierto y esperar
el suspiro de una pintura es ciencia. En otro mundo esto
es justo lo que está ocurriendo,

es de lo que escriben ponencias: la cromodinámica
de Murmulladotes sufrientes,
el dolor sonoro y la decadencia en beta del “Old Battersea Bridge”.
Me gusta la idea de distintos

allís y esos otros lugares, un Idaho conocido por su bluegrass,
un Bronx donde la gente habla
como las violetas huelen. Quizás soy un tanto paciente, algo más
amable, quizás en un escondrijo

de un universo alterno nunca he ensuciado ni traicionado
a nadie. Aquí tengo
dos manos y estás desvaneciéndose, la curva de tu espalda
para reposar mi mejilla,

tu voz y nada más que mi asiduo miedo a adorarte.
Mis manos están hendidas
como una telaraña herida por el viento, como si se hubieran asido
a algo en el vientre

mas no pudieron aferrarse. Uno de esos otros mundos
o una vida que sentí
atravesar la mía, o el mar dentro de la panza que mi madre
tuvo que sacar a gritos.

Aquí cuando digo “Nunca quiero estar sin ti”
en otro lado estoy diciendo
“Nunca quiero estar sin ti otra vez”. Y cuando te toco
en todos los lugares donde nos encontramos

en todas las vidas en las que estamos, es con manos que mueren
y reviven.
Cuando no te toco es un error en cualquier vida,
en todos los lugares y por siempre.
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La traducción es mía, el poema también, como lectora claro, porque ha estado conmigo mucho tiempo y regreso a él cada que lo necesito.

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